Si el objetivo de una crónica es describir un evento deportivo, este no va a ser el caso de este escrito porque lo sucedido en este partido no tiene nada que ver con el deporte.

Los antecedentes de este partido fueron un tangana multitudinaria al final del partido de ida en Riudellots y al parecer unas piedras lanzadas contra los coches visitantes, por un grupo de indeseables. Ambas situaciones lamentables, inesperadas y sobre las que no había posibilidades de control. Especialmente deplorable es la actitud después del partido de elementos ajenos al ACE Riudellots, que confirman una vez más que no son más que un grupo de descerebrados y a los que agradeceríamos que se alejaran lo máximo posible de los partidos de futbol sala y se dedicaran a sus actividades habituales que poco tienen que ver con el deporte.

Ante estos precedentes era muy posible que el partido se complicara y esta vez no podía coger de sorpresa a nadie. Como todavía creemos en el deporte nos presentamos a jugar el partido y aguantamos cincuenta minutos de insultos, vejaciones, escupitajos,… sin perder la compostura y recibiendo la indiferencia de los representantes del club rival, cuando se les pidió varias veces que hicieran algo para evitar que el partido se complicara.

A la salida del pabellón un grupo de más veinte elementos sin mediar provocación empezaron a golpear indiscriminadamente a padres y jugadores, solo hubo golpes pero la pinta de los agresores hizo pensar que en cualquier momento podían aparecer otro tipo de objetos más peligrosos. Solo la intervención de algunos padres impidió que la cosa fuera mayores.

Suponemos que mientras tanto los representantes del club rival, haciendo honor a la Semana Santa, se estaban lavando las manos como Poncio Pilatos, ya que entre el grupo de agresores había alguno de sus jugadores que había jugado el partido y en concreto los puñetazos y patadas fueron en su mayor parte obra del “señor” jugador local que no jugó el partido porque está sancionado con seis partidos por hechos semejantes.

Al final y gracias a la protección de los Mossos d’Esquadra pudimos llegar todos a casa, algunos magullados pero todos con el susto en el cuerpo.

De la web de los locales:
“Consideramos como punto de partida, que estamos tratando con personas, antes que con jugadores.
Y a su vez priorizamos, que el juego, es únicamente eso, un JUEGO.
Siempre insistimos y reforzamos los valores humanos fundamentales como el respeto, la honradez, el esfuerzo, la solidaridad,…”
bla,bla,bla,bla,….

Lo mejor del partido es que estos tres puntos ayudan a los locales, a los que animamos a seguir luchando, para conseguir un merecido ascenso, que nos permita no tener que jugar con ellos el próximo año.

A pesar de estos hechos, seguimos creyendo en el deporte y en que estos grupos de descerebrados, los de aquí y los de allá, no representan al futbol sala ni a los jóvenes que lo practican.

Crónica: ACE.